martes, 23 de febrero de 2010

el africano


Le Clézio escribió El africano entre muchas otras novelas, y esta es, según la crítica, la que vendría a ser su novela autobigrafíca. El autor francés, premio Nobel 2008, si es que esto le interesa a alguien, no a mi, en El africano nos introduce en un pasado familiar, cuya figura prismática no es el enunciador, quien recuerda, ni Le Clézio, sino el padre. Hay desde un comienzo una pregunta sobre el origen, una búsqueda de identidad a través del rescate de los padres, en este caso del padre: cómo puedo saber quien soy si no sé de dónde vengo, no? este leit motiv es tal vez lo que más me sedujo del libro antes de comprarlo, sin haber leido ningún otro libro del autor. Asimismo, otro elemento que llamó mi atención fue que ese pasado estuviera geográficamente situado en Africa, lugar donde también pasé una parte de mi infancia.

Tal vez, y esto es lo que más me interesaba rescatar, no sé el valor literario del libro, pero sí sé que su lectura fue muy placentera y hasta diría conmovedora por momentos. A veces los libros nos tocan el alma y qué mayor recompensa para el lector que el relato te deje una huella.


Otro dato: el libro viene con fotografías intercaladas en sus páginas de lugares y personajes de Africa, cuyas imágenes sin ser las protagonistas acompañan muy bien el relato.

a leer, amigos!

jueves, 18 de febrero de 2010

Dispersión en el aire


Sí, son épocas.
me disperso y todo es medio así, empiezo un libro, lo dejo, sigo con otro, me atrapa y lo dejo igualmente. Ahora estoy así: en mi cartera llevo conmigo Auto de fe del nobel bulgaro Elías Canetti, cuya lectura auqnue salpicada me sumerge en una historia vaposora cuyo eje se concentra en este señor Kien, un misántropo, fanatico-obsesivo-biblófilo y sus obsesiones...
Asimismo, por ahí empecé la Historia del Diablo, de Robert Muchembled que es más bien un estudio socio-antropológico acerca de esta figura que tanto ha captado la atención durante siglos, atemorizando y ejerciendo poder en las sociedades más diversas. acá mucho no entré, pero el diablo siempre está encantador.
Y también me dió cierta curiosidad El cocinero científico de Diego Golombek y Pablo Schwartzbaum, que según sus primeras páginas y algo más, encontré ciertas curiosidades que nunca me habían dado curiosidad, pero al fin, secretos culinario-cientificos, que no está tan mal, sobre todo para quien escribe, que apenas cocina...
Así que eso, queso.
y dispersión