
Cuando volvemos la vista hacia atrás y echamos un vistazo a nuestra historia, nuestro "pasado" (supongo que entrecomillado se relaciona más con mi falta de aceptación sincera a tener Un-Pasado, lo que me haría una Persona-Ya-Adulta...) encontramos un universo lleno de imágenes rodeadas de una bruma un tanto ajena y retazos de lo que podríamos llamar una vida, cuyo protagonista es aparentemente uno mismo, y donde los acontecimientos, aquellos que nos marcaron a fuego, y otros también, ya tienen más de una década...
Durante estos últimos meses, experiementé una nostálgia inmensa, reviví grabaciones en cassettes, cartas escritas a mano -cientos-, fotos en blanco y negro, entre otras cosas, todos estos recuerdos familiares que habían sido guardados en una caja en la baulera de la casa de mi abuela. Y así como de a poco siento la lejanía de su cuerpo y de sus palabras, con la tristeza de no escucharla, descubrí una historia que la acompañó casi toda su vida... Mi abuela Manin, Marita, Lía, o como la llamara cada uno, nunca "abuela", fue una increible persona, siempre fiel a sus deseos, a sus más profundas convicciones, pero además de esto que ya sabíamos todos, ella nunca dejó de amar a un hombre, un hombre que fue su amante, luego su marido y finalmente su amante, again!
La historia aún son cientos de retazos, son esas imágenes brumosas, pero intentaré reconstruirla.
2 comentarios:
¡¡¡¡Nooooo, se viene la novela, en serio!!!!! Ya tenés una lectora acá, firme e incondicional.
animate....seria fantastico que puedas poner en un texto la pasion que puso en cada acto de su vida
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