jueves, 7 de enero de 2010

Días de furia


Hoy es jueves 6 de enero y sigo en Buenos Aires. ¿La gente no debería haberse ido a "La feliz" a estallar el verano? vengo de una mañana tan epantosa que debo exorcizarla acá. aunque en realidad todo empezó ayer...

Noche complicada, dolores de panza, cuestiones femeninas mediantes y me despierto super temprano, cosa que siempre me resultó un acto de sacrificio, realmente. En fin, hago todo lo que tengo que hacer por la mañana para ir bien temprano a trabajar, mi horario de verano es matituno. Y en medio de tanto apuro, me llama papá para avisarme que internan a mi abuela,: bajón matutino. Sigo para adelante y trato de no ponerme mal. Llego a la oficina y me llama por teléfono el mismo pesado que me está torturando hace dos semanas por un cambio de pasaje, no lo soporto, pero junto fuerza y trato de solucionarle el trámite, me llaman de todos lados, por distintos motivos, acá se tomaron el palo y me dejaron sola con todo. Finalmente logro salir de acá y me voy a caminar por Santa Fe miro vidrieras sin ganas. Me duele el cuerpo, estoy cansada y todavía no llegué a mi casa. Voy a visitar a mi abuela, la veo y me pongo a llorar, le hablo pero no sé si sabe quién soy. Mi primo Pablo entra detrás mío y le habla, es médico, supongo que está más acostumbrado y le habla fuerte y con fuerza y ella reacciona más a esas palabras que a mis manos, pero le habla de los extraterrestres que mi abuela vió, que era dos. En fin, me pongo a reir y a llorar al mismo tiempo. Salgo de ahí y llama papá, "vamos mañana a las 7 a La Paloma, te prendés?", lo pienso y recuerdo mi espantosa oficina. en mi mente aparece el insoportable del pasaje y quiero decir "sí!", pero a la vez, recuerdo que no puedo dejar todo eso sin resolver, o sea, podría, pero soy responsable!!! y además no hay nadie que me pueda reemplazar, y entonces sigo pensando, pero no hay salida, tengo que abdicar, y mi imagen en la playa, en bikini tomando un licuado de durazno y naranja se esfuma en medio minuto. en fin, papá insiste, me hermanita también, me da bronca, pero el cansancio es cada vez más fuerte... me voy a casa, son las diez de la noche...

Hoy todo empieza nuevamente a las 7, y pienso, es verano, qué hago yo tan temprano despierta. Mi querida madre se fue a visitar a su hija, o sea, mi hermana, a Sydney, y como soy la única descendencia que tiene en el país, heme aquí con una pila de trámites bancarios infinitos e incomprensibles para mí, que no entro a un banco ni para ver la hora.
Primer intento: me dispongo, luego de juntar fuerzas, a entrar al banco y cobrar no sé qué aportes. Por supuesto, me falataba el DNI de mamá, que supuestamente no hacía falta... pero claro, no podía salir bien de una. Segundo intento: nuevamente entro al banco, respiro hondo, cola nuevamente, la gente se mira, habla y se queja del calor, yo que soy tan ajena a toda charla-de-cola-de-banco, miro al piso y siento ganas de llorar, tan solo la espera me desespera. finalmente, mi turno y sí, puedo cobrar y depositar, una parte, claro, porque con el resto me queda todavía pagar ocho millones de cuentas que deben cada una pagarse en un lugar distinto, como no podía ser de otra forma. Luego, primer intentento de pago y rechazado! ahí no se puede. Me voy con una batalla ganada a medias, pude cobrar, pero no pagar. Hago el intento de ir a pagar otra cuenta a otro banco, y ahí, milagrosamente me cobran una de las cuentas... pero todavía hay más, y sigo intentando en otro banco, y cola kilométrica, pero esta vez, pienso, muy astutamente me voy al de seguridad, hombres siempre tan amables, a quien le solicito que me informe si es posible pagar la cuenta aquí, y con una serie de monosílabos bastante incomprensibles, mi espíritu positivo cree que eso fue un "sí", y ahí estoy de nuevo haciendo la puta cola... media hora más tarde, la gentil bancaria me informa que no se puede cobrar en ese banco la cuenta.... al borde de la locura, decido abandonar toda empresa vinculada a estos trámites y me voy a la oficina a encontrar nuevas aventuras...

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