jueves, 18 de febrero de 2010

Dispersión en el aire


Sí, son épocas.
me disperso y todo es medio así, empiezo un libro, lo dejo, sigo con otro, me atrapa y lo dejo igualmente. Ahora estoy así: en mi cartera llevo conmigo Auto de fe del nobel bulgaro Elías Canetti, cuya lectura auqnue salpicada me sumerge en una historia vaposora cuyo eje se concentra en este señor Kien, un misántropo, fanatico-obsesivo-biblófilo y sus obsesiones...
Asimismo, por ahí empecé la Historia del Diablo, de Robert Muchembled que es más bien un estudio socio-antropológico acerca de esta figura que tanto ha captado la atención durante siglos, atemorizando y ejerciendo poder en las sociedades más diversas. acá mucho no entré, pero el diablo siempre está encantador.
Y también me dió cierta curiosidad El cocinero científico de Diego Golombek y Pablo Schwartzbaum, que según sus primeras páginas y algo más, encontré ciertas curiosidades que nunca me habían dado curiosidad, pero al fin, secretos culinario-cientificos, que no está tan mal, sobre todo para quien escribe, que apenas cocina...
Así que eso, queso.
y dispersión

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No será que hay UN libro que te está llamando a gritos, Lu? Un libro que no está escrito y que tendrás que escribir, con ecos de Canetti, Muchembled, Golombek y Schwartzbaum, todos juntos. Por mi parte, ya quiero leerlo.

Lulet dijo...

¿será? en eso estamos, croqueteando lineas, no tan infinitas, y tal vez de ahí algo salga...